Publicamos nuevos consejos para estrechar la relación académica entre padres e hijos, ¿como podemos incentivar el estudio en nuestras casas? Ponga atención y practique estas recomendaciones elaboradas por el sitio educarchile.cl |
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Usted es el mejor ejemplo
Hay algunas actitudes que se enseñan mejor con el ejemplo. Entre ellas, el cuidado de la salud, la buena disposición para la convivencia y cómo aprender de los errores y usar todos los recursos disponibles para resolver los problemas. Es importante tener en cuenta que el doble discurso -decir una cosa y luego hacer otra- confunde a los niños y no favorece el aprendizaje.
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Si a las preguntas, si a los errores porque de ellos se parende
Nada es tan útil en la escuela como perderle el miedo y la vergüenza a preguntar. Enséñele a su hijo o hija que preguntar es importante y que equivocarse es parte indispensable del aprendizaje. Es fundamental apoyar a los niños tanto en sus fracasos tanto como en sus logros. Ningún error que cometa su hijo en la escuela es trágico: todas son oportunidades para avanzar. |
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Respetar los tiempos de cada niño
Es fundamental respetar los tiempos propios de cada niño y acompañarlo, orientarlo y apoyarlo en cada etapa. Mostrarle que se preocupa por él, que le interesa lo que aprende en la escuela y que tiene confianza en su capacidad de aprender le ayudará a adquirir mayor seguridad en si mismo. |
No solo se aprfende en la escuela
Los niños aprenden a través de diferentes experiencias, especialmente aquellas en las que pueden divertirse y experimentar con cosas nuevas. Por ello, es importante brindarles oportunidades para que vivan experiencias enriquecedoras, como por ejemplo, una visita a algún museo, al zoológico, a un espectáculo teatral, a un festival de música, un paseo por la ciudad o por la naturaleza. Otra posibilidad es visitar una librería o una biblioteca y ayudarlos a elegir libros que respondan a sus intereses o que les creen nuevos. |

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Leer de a dos
Muchos de los niños que logran un buen rendimiento en la escuela tienen algo en común: sus padres continuaron leyéndoles en voz alta una vez que ellos ya sabían leer por si solos. La experiencia de leer de a dos es rica en sí misma y, además, permite que los niños accedan a libros que quizás le resultarían demasiado complejos para leer por su cuenta. La lectura en voz alta compartida comunica a padres e hijos y facilita el diálogo. |