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Consejos para enfrentar la PSU
Además publicamos una carta en donde Solange Ogaz integrante de Unidad y Gestión Educacional (UGEDA), entrega consejos y reflexiona en torno a la actitud y las estrategias que los alumnos deben desarrollar para enfrentar este nuevo desafío. |
Querido(a) joven:
Unas reflexiones acerca de la PSU que se avecina, especialmente para nuestros alumnos de Cuartos Medios.
En primer lugar, debes tener en claro que ésta no es un “monstruo” (ni un dragón, ni un fantasma, ni un enviado de las tinieblas para colocarte en problemas), sino una oportunidad que se te presenta de competir legítimamente –y con muchas posibilidades de éxito− con otros jóvenes por un cupo universitario en la carrera que sueñas.
En segundo, cuantos la rinden tienen preocupaciones semejantes a la tuya y se levantarán todos temprano ese día, y las diferencias tienen que ver, más bien, con el grado de preparación y de compromiso personal para enfrentarla. Y eso lo manejas tú.
Sencillamente, hay que darla con seriedad, pero también con la alegría del que tiene en sus manos y en su vida la juventud, esto es, con decisión y toda esperanza.
Es una oportunidad también para encontrarte contigo mismo, recogerte en tus capacidades y desplegarlas, venciendo el cansancio, la distracción, la tentación de abandonar, todas aquellas cosas que es común que nos sucedan pero que nos alejan de nuestros objetivos
Es una oportunidad de “creerse el cuento”. Sobre la base de tu responsabilidad, de tus esfuerzos, de tus estudios, del bagaje acumulado en tus años escolares, de creer que puedes y actuar consecuentemente con eso, de aceptar el desafío y resolver el problema que se presenta: una prueba de selección universitaria, no más ni menos que eso.
Hay que pasar de la eficiencia, del empeño y el esfuerzo a ser ahora eficaz, es decir, ganar el partido, apuntarle a los penales, asegurar lo hecho con antelación. Pareciera fácil decirlo y difícil realizarlo, pero has de tener presente que sin sentir que puedes lograrlo, todo se hace más dificultoso. Primero ocurren las cosas en tu mente. Vamos, yo sé que puedes, y tú también lo sabes. Hay que buscar estrategias simplemente para lograrlo. Sí, una buena estrategia conduce lejos; una estrategia sostenida con responsabilidad conduce “más allá del horizonte”. ¿Cuál, por ejemplo? Veamos: |
:: Dosifica tus esfuerzos |
Estás en la recta final, tómala en serio Ahora todos los esfuerzos, multiplicados, pero también con la calma de que falta aún para llegar a la meta y las fuerzas deben dosificarse bien. Es lo que hacen los atletas, ¿no? Uno que parte corriendo la maratón, no sale a mil, sino que va graduando su carrera, con decisión, con seguridad, con inteligencia. |
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:: Ejercita diariamente |
Hazte el propósito de realizar ejercicios diarios, más que en cantidad, en calidad. No deseches los ejercicios en que te has equivocado: uno aprende mucho de sus errores. |
:: Consulta con tus profesores |
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Sobre todo incorpora muchas nuevas palabras que aparezcan en los facsímiles y así aumenta toda tu capacidad lingüística. Todo profesor es una suerte de diccionario humano que los alumnos no siempre consultan, seguramente por juventud o desconocimiento. Hay que afinar la visión en esto, tener el propósito de aprender mucho en la relación con los otros. |
:: Maneja tus miedos |
Mentalízate, desecha miedos inhibidores y acepta una cuota necesaria de ellos (esta cuota nos ha permitido sobrevivir a toda la especie, ¿te imaginas que no experimentáramos el temor ante algunas situaciones: cruzaríamos, por ejemplo, una calle sin mirar, caminaríamos por lugares oscuros y desconocidos, con las consecuencias que puedes prever): llega a la prueba confiado en que tus esfuerzos darán buenos frutos. |
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:: Apuestas en grande pero con tranquilidad |
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Pensándolo bien, apuestas fuerte, hay muchas cosas en juego, pero debes saber que tampoco te estás jugando tu vida. Esta convicción te hará mantenerte alerta, y también te dará la tranquilidad que necesitas y que es la que corresponde en esta situación. Recuérdalo: apuestas fuerte, pero con la paz de quien ve abiertos muchos caminos hacia el futuro. |
:: Eres afortunado agradécele a la vida |
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Tú eres un(a) joven privilegiado(a): llegas con tu inteligencia y salud plenas a rendir una prueba que, al mismo tiempo, dan miles de jóvenes en semejante cadena de esperanza, y tú eres parte de este proceso, es decir, eres afortunado. Esto se agradece a la vida. Hay mucho de qué agradecerle a la vida. |
:: No te desanimes durante la prueba |
Si encuentras algo que te detiene más de la cuenta, o que desconoces; que te anime el descubrimiento que realices, el impulso te lo dé el que tienes muchas respuestas que resolver, y sabes muchas de ellas, seguramente. |
:: No te distraigas |
Todo está en ti, ni en el techo del aula ni en la ventana, y el que escribe a tu lado tiene su propio ritmo, y ni te preocupes si se apura o si va lento, no es tu competidor, es sólo otro joven con tus mismas o parecidas esperanzas, pero no es tú, tiene otro ritmo y va a la velocidad que quiere o que pueda. En el fondo, es un acompañante y no un referente para tus propias competencias imaginarias. |
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En fin, joven, estás metido ahora en un “rollo” maravilloso del que sabrás salir exitosamente, pues eres capaz, eres joven, tienes esperanzas, inteligencia y capacidad para sonreír en medio del problema más complicado. Y la PSU es sólo una buena prueba para ti. |
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